Regresa la guerra del planeta de los simios
- 7 ago 2017
- 2 Min. de lectura

La reestructuración realizada a este clásico de ciencia ficción del escritor francés Pierre Boulle, iniciada desde “El planeta de los simios: revolución”, dirigida por Wyatt (2011), pasando por “El amanecer del planeta de los simios” (2014), y ahora con la dirección de Matt Reeves, es un elocuente discurso sobre la incapacidad existente de la convivencia entre dos especies inteligentes sobre el planeta.
“La guerra del planeta de los simios” concluye la historia de César aquel primate que, gracias a la ciencia, evoluciona hasta poseer la inteligencia y el lenguaje de los humanos. Su destino estaba marcado desde que abandonó aquellas instalaciones donde se fecundó su aptitud de liderazgo, cuestión que sobrelleva sobre las espaldas a pesar de los obstáculos que encuentra en el camino.
La venganza trata de ser la razón por la cual se justifica el enfrentamiento entre el coronel (Woody Harrelson) y César (Andy Serkins), el primero está convencido de que la eliminación total de los primates salvará a los pocos humanos que quedan, y el segundo todavía cree en la convivencia pacífica, aunque no está seguro de lograrlo.
Por eso no es casual que dentro de la odisea de César se incluya a una niña, una sobreviviente y portadora del virus que ha afectado a los humanos. Ella representa la inocencia y el futuro dentro del caos revelado.
Alegoría bíblica surca una narrativa que se posiciona como una estructura sólida donde los elementos circunstanciales cobran significado. César como un Moisés trata de llevar a su pueblo a la Tierra Prometida donde pueden vivir en paz, pero las amenazas siempre están en su vía.
Además, César lucha con sus instintos más oscuros en una búsqueda por vengar a su especie por los maltratos y la idea de su exterminio, pero su camino está cimentado de relevaciones de orden existencial y filosófico, donde las pérdidas también son parte de la redención.
Este tratamiento climático que realiza Mark Bomback y MattReeves crea un entorno de discurso político sobre lo que este planeta ha vivido por miles de años con relación a las amenazas de la extinción de las razas y la utopía de una reconciliación.
A pesar de que es la más oscura de las anteriores, este filme es la más clara en cuanto a su intención de solucionar un relato que ha experimentado distintas metamorfosis en su estructura.
Alabo el trabajo de captura del movimiento (motion capture), donde el talento del actor británico Andy Serkins aporta las partes esenciales para dar vida a César, a pesar del remate de los efectos digitales, esto no desmerita su magnífica labor.
También el trabajo de Woody Harrelsonm como ese coronel fascista, el cual el director Matt Reeves lo aproxima elocuentemente a Kurtz de “Apocalypse Now”, en una relevadora escena del encuentro entre él y César.
Un cierre a un relato que me ha convencido por mostrar la capacidad de lograr, dentro de un visible espectáculo estival, un cine reflexivo sobre el humanismo, la involución y la esperanza, todo atado a una gran expresión visual y narrativa.
Comentarios